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Economía

Cifras detrás de las importaciones de arroz que cuestiona Leonel

Santo Domingo, República Dominicana. Recientemente, el expresidente de la República y actual presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, realizó declaraciones que han generado controversia en torno a las importaciones de arroz aprobadas para el año 2024. Fernández argumentó que estas importaciones son la razón principal por la cual el Gobierno dominicano ha tenido dificultades para renegociar el Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta). Según él, las autorizaciones de importación han favorecido «intereses electorales» y, como consecuencia, han provocado una respuesta negativa por parte de Estados Unidos. Sin embargo, surge la pregunta: ¿realmente el país importó los 6 millones de quintales que Fernández ha mencionado? Los datos oficiales indican que, aunque hubo un aumento significativo en las importaciones, la cifra real alcanzó 4.7 millones de quintales, lo que es 1.3 millones menos de lo que se afirmó.

Para entender este contexto, es importante revisar las tendencias en las importaciones de arroz en la República Dominicana en años anteriores. Desde 2005 hasta 2023, las compras de arroz, tanto dentro como fuera del tratado, promediaron poco más de 500,000 quintales por año. Sin embargo, el 2024 marcó un aumento extraordinario en estas importaciones. Este cambio se tradujo en una preocupación creciente entre sectores productivos locales, que han advertido sobre las implicaciones que estas compras podrían tener en el mercado nacional. Las importaciones se autorizaron mediante un memorando entre el Ministerio de Agricultura y la Asociación Dominicana de Factorías (Adofa), que permitió la entrada de 100,000 toneladas adicionales a las 50,000 previamente aprobadas, totalizando aproximadamente 3.3 millones de quintales.

Los detalles clave

Los números relacionados con estas importaciones son reveladores. En total, se importaron 4.7 millones de quintales de arroz, de los cuales 1,468,770 quintales, equivalentes al 33.46% de su valor FOB, provinieron directamente de Estados Unidos. El resto, más de dos tercios del total, llegó de otros países como Brasil, Guyana, Tailandia y Uruguay. Esto confirma la afirmación de Fernández sobre el incremento de las importaciones de otros orígenes, aunque su cifra exacta fue exagerada. En un contexto de creciente consumo, se estima que el 80% de las importaciones se destinaría a las industrias y el 20% a comerciantes, aunque la realidad fue que se importaron 213,000 toneladas, superando las 150,000 toneladas inicialmente suscritas, de acuerdo con la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz).

Además, durante el año 2025, las importaciones de arroz comenzaron a normalizarse, retornando a niveles más cercanos a los promedios anteriores con 668,009 quintales. En el primer semestre de 2026, las importaciones alcanzaron 14,915,161 kilogramos, equivalentes a 328,823 quintales, lo que sugiere que la tendencia podría mantenerse similar a la del año anterior. Este patrón de importaciones destaca la importancia de la regulación y control en el sector arrocero, especialmente en un contexto donde la capacidad de producción local puede verse amenazada por la competencia externa.

Reacciones e implicaciones

Las reacciones a las declaraciones de Fernández han sido diversas. El director ejecutivo de Adofa, Heraldo Suero, rechazó la crítica del expresidente, argumentando que el aumento en las importaciones fue una respuesta a un incremento en la demanda de arroz, impulsada por factores como la actividad turística y la población haitiana. Suero subrayó que el suministro de arroz desde Estados Unidos, que históricamente ha representado el 92% de las importaciones, se vio afectado por problemas logísticos y restricciones en el transporte, lo que obligó a buscar alternativas de otros países. A su juicio, la situación no fue resultado de una falta de autoridad del Gobierno, sino de condiciones del mercado que escapan a su control.

Por otro lado, la postura de Fenarroz es más cautelosa. Su presidente, Marcos Rodríguez, ha señalado que el gremio había alertado sobre los riesgos de depender de importaciones de otros países, lo que podría afectar las negociaciones con Estados Unidos. Rodriguez se limitó a calificar la situación como un «mal manejo» y enfatizó la necesidad de un consenso entre productores, industria y Gobierno para abordar el tema de manera efectiva. La Federación espera que el Ministerio de Agricultura tome en cuenta sus preocupaciones y presente medidas concretas en respuesta a la situación de las importaciones.

El panorama a futuro

De cara al futuro, las conversaciones entre las autoridades dominicanas y estadounidenses han cobrado importancia, especialmente tras la derogación de la salvaguarda impuesta por el decreto 693-24. Se espera que estas negociaciones abran la puerta a un acuerdo comercial recíproco que podría influir en las políticas de importación de arroz en el país. La percepción de Fernández sobre la falta de «autoridad moral» del Gobierno para negociar por las importaciones de arroz podría generar un ambiente de desconfianza, aunque Suero ha expresado su disposición a colaborar en un marco de diálogo. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán cruciales para definir el rumbo del sector arrocero dominicano.

En conclusión, la situación en torno a las importaciones de arroz en la República Dominicana es compleja y multifacética. Las cifras de importación han aumentado significativamente, lo que ha generado tensiones entre productores locales y el Gobierno. Mientras algunos sectores abogan por un marco de negociación que priorice la producción nacional, otros ven la necesidad de asegurar el abastecimiento a través de importaciones diversificadas. Las decisiones futuras en este ámbito no solo afectarán la economía del país, sino también la seguridad alimentaria y la estabilidad de uno de los productos básicos más importantes en la dieta dominicana.

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